Los mitos sobre el seguro de vida en Colombia
En Colombia, solo el 3 % de la población ha adquirido un seguro de vida de manera consciente y voluntaria. ¿A qué se debe esto? ¿Cuáles son los mitos alrededor de los seguros en nuestro país?
Mientras en Chile la penetración y uso del seguro de vida supera el 50 %, en Colombia solo el 3 % de la población ha adquirido una póliza de este tipo de manera consciente y voluntaria.
De hecho, muchos de los que en este momento tienen un seguro ni siquiera saben que lo tienen, pues está vinculado a un crédito bancario, otro producto financiero o un beneficio laboral. Ese decir, no lo tienen como parte de una decisión de protección financiera planificada.
Incluso, Colombia está por debajo de otros países del continente como Brasil y México, que registran tasas de entre el 15% y el 19%.
En términos prácticos, más de 23 millones de personas (adultos) en nuestro país están desprotegidos, con el agravante de que las más recientes cifras del DANE dejan en evidencia la baja capacidad de ahorro de los colombianos.
La baja cultura de ahorro de los colombianos
Por ejemplo, sólo el 24,7% de las familias podría afrontar con sus propios ahorros una disminución repentina de ingresos derivada de un imprevisto, incluido el fallecimiento de un miembro del hogar.
El resto de la población tendría que recurrir a medidas de alto impacto financiero y social. Un 33,6% se vería obligado a endeudarse, mientras que el 24,5% tendría que pedir ayuda a familiares o amigos. En ese mismo porcentaje, los hogares optarían por reducir gastos asociados a necesidades básicas, incluida la alimentación, una decisión que afecta directamente su bienestar.
A este panorama se suman los costos inmediatos que implica un fallecimiento en Colombia. Los gastos funerarios oscilan entre $8 y $12 millones, una cifra que suele superar el ingreso promedio mensual de muchas familias y que, sin un respaldo financiero, puede convertirse en una carga económica difícil de asumir.
Juliana Ochoa, gerente de Autonomía en Seguros Sura, explicó que esta situación quedó en evidencia en plena pandemia, donde muchos hogares perdieron sus fuentes de ingreso, vieron fallecer a sus familiares y se vieron inmersos en situaciones de alto estrés financiero.
Pero, ¿qué explica la baja penetración del seguro de vida en Colombia? ¿Cuáles son esos mitos que hay en el país alrededor de las pólizas y cuáles son las realidades? La experta de Seguros Sura nos ayudó a entender algunos de los mitos que hay en torno a este tema:
Mito 1: seguro de vida solo sirve si alguien fallece
Uno de los mitos más comunes es creer que el seguro de vida solo tiene utilidad cuando la persona fallece. Pero la realidad es que estos productos han evolucionado de forma significativa, en gran parte por la demanda de los mismos usuarios, y hoy en día se ofrecen múltiples beneficios.
Por ejemplo, las pólizas actuales pueden incluir pagos diarios en caso de hospitalización o incapacidad por accidente o enfermedad, así como opciones de ahorro voluntario, programas de bienestar integral (como acceso a plataformas de salud mental y física) y, en algunos casos, la devolución parcial de primas cada cierto tiempo.
Mito 2: seguro de vida no cubre enfermedades
Otra creencia extendida es que el seguro de vida no cubre enfermedades ni incapacidades. Sin embargo, algunos productos ofrecen respaldo financiero ante el diagnóstico de enfermedades graves o situaciones de invalidez que impliquen la pérdida de la capacidad laboral.
Además, contemplan rentas diarias por incapacidad temporal o por hospitalización, lo que permite mantener un ingreso mientras la persona se recupera. Este apoyo evita que los gastos médicos y la falta de ingresos desestabilicen las finanzas del hogar, convirtiendo al seguro de vida en una herramienta activa de protección en diferentes momentos críticos.
Mito 3: los seguros de vida son muy costosos
Existe también la percepción de que el seguro de vida es un lujo reservado para unos pocos. Esta idea, según el sector asegurador, es una de las más equivocadas.
Actualmente, existen seguros de vida que se ajustan a distintos presupuestos y necesidades, con opciones flexibles que permiten adaptar coberturas y valores según cada caso.
De esta manera, hay opciones desde $50 mil, con muy buena cobertura, hasta unas pólizas más completas que dan más beneficios adicionales, como cobertura en caso de enfermedades graves, pero que tienen cuotas mensuales más elevadas.
Mito 4: los seguros de vida y de salud son lo mismo
Otra confusión frecuente es asumir que el seguro de vida y el seguro de salud cumplen la misma función. Aunque ambos ofrecen protección, sus objetivos son diferentes y complementarios.
El seguro de vida está diseñado como un respaldo económico que entrega un capital para proteger el patrimonio y la estabilidad financiera familiar cuando se ve afectada la capacidad de generar ingresos. El seguro de salud, por su parte, facilita el acceso a servicios médicos, especialistas y tratamientos, cubriendo gastos médicos directos derivados de enfermedades o accidentes.
En términos simples, el seguro de vida protege el futuro financiero del hogar, mientras que la póliza de salud garantiza la atención médica.
Mito 5: si soy joven, no necesito seguro de vida
También persiste la idea de que solo los adultos mayores o las personas con hijos necesitan un seguro de vida. La realidad es que los imprevistos pueden ocurrir en cualquier etapa.
Trabajadores independientes, jóvenes profesionales, personas que empiezan a construir patrimonio o familias con hijos pequeños encuentran en este producto una herramienta clave para proteger su futuro y el de quienes dependen de sus ingresos.
Personalización de pólizas ha mejorado el acceso
Más que un gasto, el seguro de vida se trata de una inversión en tranquilidad y estabilidad económica. En ese contexto, la posibilidad de personalizar las pólizas ha permitido que este tipo de protección sea accesible para un segmento mucho más amplio de la población.
No son iguales las necesidades de un padre de familia casado y con tres hijos, por ejemplo, a las de un joven soltero. Ni se puede comparar la capacidad económica de alguien que gana un salario mínimo al de alguien que tiene su propia empresa.
Al final, el rezago en el que se encuentra el país en materia de seguros de vida también implica, por un lado, que hay un amplio margen de crecimiento, pero al mismo tiempo demuestra que se debe trabajar más en educación financiera y en generar confianza en estos productos.
“En un mundo lleno de incertidumbres, la tranquilidad no es cuestión de casualidad, sino de decisiones proactivas e inteligentes. Un seguro de vida es precisamente eso: una herramienta estratégica que va más allá de la protección ante el fallecimiento. Es un pilar de seguridad que ofrece respaldo tangible en vida ante diversas situaciones, permitiendo a las familias afrontar el futuro con mayor confianza y construir un bienestar sólido”, explicó Juliana Ochoa, gerente de Autonomía en Seguros Sura.
Fuente:www.vanguardia.com


